Dios es un Dios de amor y misericordia. Él desea que todos los seres humanos se arrepientan y vivan en una relación con Él (2 Pedro 3:9). Incluso en el momento de la muerte, su amor y misericordia están disponibles para aquellos que buscan sinceramente su rostro.
: El destino de las almas no está en manos de opiniones humanas.
Como pastores, conocemos lo que la persona vivió públicamente, pero no lo que ocurrió en la intimidad de su espíritu en sus últimos segundos de conciencia. La gracia de Dios puede operar en un instante, tal como ocurrió con el ladrón en la cruz (Lucas 23:42-43). Por lo tanto, el predicador nunca debe afirmar con rotundidad que la persona está en el infierno, ni tampoco asegurar falsamente que está en el cielo. El destino final le pertenece exclusivamente a Dios. 2. Validar el dolor de la familia
Dios es un Dios de amor y misericordia. Él desea que todos los seres humanos se arrepientan y vivan en una relación con Él (2 Pedro 3:9). Incluso en el momento de la muerte, su amor y misericordia están disponibles para aquellos que buscan sinceramente su rostro.
: El destino de las almas no está en manos de opiniones humanas.
Como pastores, conocemos lo que la persona vivió públicamente, pero no lo que ocurrió en la intimidad de su espíritu en sus últimos segundos de conciencia. La gracia de Dios puede operar en un instante, tal como ocurrió con el ladrón en la cruz (Lucas 23:42-43). Por lo tanto, el predicador nunca debe afirmar con rotundidad que la persona está en el infierno, ni tampoco asegurar falsamente que está en el cielo. El destino final le pertenece exclusivamente a Dios. 2. Validar el dolor de la familia